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    Arganda del Rey:

 

HISTORIA

Arganda del Rey esconde en sus calles el pasado y el presente de la ciudad. En ella conviven la ciudad medieval, olvidada en torno a un castillo hoy inexistente; la iglesia, la plaza y el camino real nos muestran la ciudad renacentista; por último, la Arganda del presente que se ha convertido en un importante centro económico y cultural del sureste madrileño, y en la que ya se intuye a la moderna ciudad de un futuro próximo.

A lo largo de la calzada que, siguiendo la vega del Jarama, unía Titulcia con Complutum (Alcalá de Henares) había en la época romana, e incluso antes, diversas residencias señoriales, ya que esta ubicación era privilegiada al ser un cruce de caminos.

Aunque el primer asentamiento en lo que es hoy el actual casco urbano no se produjo hasta que llegaron los árabes. Este núcleo de población se verá consolidado con la Reconquista y con la repoblación cristiana que tiene lugar a finales del siglo XI.
Posteriomente, en el siglo XIV los pueblos de Valtierra y Vilches sufren la epidemia de la peste, concretamente en 1348. Este hecho es la causa de su despoblamiento y será Arganda la que acoja a gran parte de su población.
Desde ese momento, la población comienza a crecer y a consolidarse, desciende del cerro al llano y aparecen nuevas calles. En 1525 se levanta un nuevo templo parroquial, que es el precedente de la actual iglesia deja en un segundo plano a la Ermita del Castillo. La plaza y las construcciones que surgen a ambos lados del camino real crean un nuevo entorno que se mantendría ya durante siglos.
En esta época era Arganda un lugar de señorío perteneciente al Arzobispado de Toledo. Esta situación se mantendría hasta que en 1581 Felipe II le otorga la condición de Villa de Realengo, previo pago de 10.000 ducados. Aunque tan sólo treinta años después, en 1613 Arganda se encuentra endeudada y es adquirida por el todopoderoso Duque de Lerma. Este es el suceso que en la historia de España se conoce como el "Motín de Arganda", ya que el nuevo dueño tuvo un accidentado y tumultuoso recibimiento.
La Compañía de Jesús se establece en Arganda en la segunda mitad del siglo XVII y adquieren los mejores territorios de la zona, los cuales dedican casi por completo al cultivo extensivo del viñedo, pero cuando los jesuitas son obligados a abandonar Arganda en 1764, la comercialización del vino se centra en unos pocos propietarios que ejercen el control político y económico de la villa a partir del siglo XIX.
El desarrollo económico propicia la mejora de las comunicaciones y así, en 1843 se construye un puente colgante de hierro sobre el Jarama, que sustituye a la peculiar barca que, cuando el río crecía, trasladaba a los viajeros de una a otra orilla. Por último y en lo relativo a las comunicaciones, destaca la inauguración de una línea de ferrocarril con Madrid 1886 pero que desaparece para el tráfico de viajeros en 1953. El impulso decisivo para la economía de Arganda vino con la instalación de la fábrica azucarera de La Poveda. De este modo, los cultivos de una amplia zona se reconvierten a la remolacha, lo que va a propiciar que un gran número de hombres y mujeres, tanto de Arganda como de otros pueblos de la comarca, trabajen en la campaña de noviembre a febrero, lo que se complementa con las tradicionales vendimias.
Aunque con la guerra civil la economía entra en crisis porque los campos abiertos por las trincheras quedaron arrasados, incluidos viñedos y olivares; esto constituía la base de la economía de la ciudad. La recuperación no comenzará hasta los años sesenta con la implantación de nuevas industrias y en especial el desarrollo del sector servicios.

 

 

 

 

 

 

 

 

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