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HISTORIA

La privilegiada situación geográfica de Almansa le ha conferido una posición destacada en muchos acontecimientos históricos de España y en su posterior evolución industrial. Por esta misma razón, es además un importante punto para el estudio de la Prehistoria y no sólo a nivel regional sino a nivel global.

Comencemos nuestra andadura por la historia de esta ciudad con algunos de los hallazgos prehistóricos de esta zona. Como prueba de la mencionada importancia de Almansa en el estudio de la Prehistoria aparecen las pinturas rupestres de la "Cueva de la Vieja" en Alpera.

La investigación arqueológica más documentada sobre la Edad del Bronce en este territorio nos indica que, aunque se recogen en la zona influencia de las culturas del Argar, el Bronce Valenciano y Las Motillas, se puede hablar de la formación de un grupo cultural nuevo de la Edad del Bronce peninsular, o al menos de unas características específicas locales, que tomando algunos rasgos de las culturas citadas las adaptan a un medio ecológico propio.
En las prospecciones realizadas se han localizado más de cuarenta restos de poblados, situados en su mayoría en los relieves montañosos, de fácil defensa y cercanos a antiguos ríos hoy convertidos en ramblas. Gran parte de estos poblados están intactos y escasamente erosionados, pudiéndose apreciar restos de murallas y construcciones cuadrangulares y circulares en algunos de ellos.
Al final de la Edad de Bronce, parece producirse un vacío en el poblamiento que por el momento parece inexplicable. La relativa escasez de hallazgos de época ibérica sorprende, sobre todo si tenemos en cuenta la riqueza y abundancia de yacimientos en zonas próximas como en El Amarejo, El Cerro de los Santos, El Llano de la Consolación o Meca, impresionante ciudad ibérica a pocos kilómetros de Almansa, que desde lo alto del Mugrón, dominaba la llanura hasta que fue devastada por los romanos cuando, al finalizar las Guerras Púnicas, ocuparon el litoral mediterráneo.
En 1241, cuando la presión cristiana hace que se hunda la frontera musulmana, Almansa es ocupada para Castilla. Su posición privilegiada sobre las vías de comunicación con el Levante y su situación estratégica en la frontera con Aragón, deciden al rey Alfonso X a reforzar el poblamiento de la villa, por lo que la dota de los fueros y franquezas de Requena, Cuenca y Alicante, ampliados con otros privilegios complementarios.
El infante Don Manuel reunió en su señorío del Marquesado de Villena un extenso territorio, en el que se integró Almansa, que pronto se convirtió en el más rico de la corona y que, de la mano de los sucesivos Señores de Villena, intentó convertirse en un estado autónomo entre los reinos de Castilla y Aragón. Para conseguir la unidad entre los municipios, se fomentó la realización de acuerdos de cooperación que propiciaron el renacimiento agrícola y ganadero de la villa y que, unido al auge del comercio, dio lugar a que aparecieran modestas, pero interesantes ferias como la de Almansa.Pero los sucesivos Marqueses de Villena crecían en actitudes autoritarias, establecían pesados tributos y contravenían libertades y privilegios. Ante esta situación, cuando el Marqués de Villena toma parte por Juana la Beltraneja frente a Isabel en la sucesión al trono de Castilla, las villas del Marquesado se ofrecen a los Reyes Católicos, no sin antes haberse hecho confirmar sus privilegios y libertades.
Al finalizar la contienda las villas del Marquesado, ahora de realengo, se vieron inmersas en un fuerte engranaje centralizador que fue recortando poco a poco sus privilegios, y cerrando un período de 235 años de autonomía municipal.
La Guerra de Sucesión a la corona española, librada entre Felipe de Anjou y el Archiduque Carlos de Austria, tuvo en Almansa uno de sus más importantes teatros de operaciones. La Batalla de Almansa se libró, el día 25 de Abril de 1707, en las proximidades de la ciudad, donde se reunieron importantes contingentes militares, en una buena parte extranjeros, que algunos historiadores cifran en más de 50.000 hombres.

Al mando de los ejércitos austracistas del Archiduque Carlos se encontraban los generales Galway y Das Minas, y por la parte borbónica, el Duque de Berwich.

La victoria de éste último se cimentó en una mejor disposición táctica de las tropas y en la superioridad de su caballería, y al llegar la tarde del 25 de Abril de 1707, la batalla concluyó con la desbandada de las tropas del Archiduque Carlos, entre las que se produjeron un elevado número de bajas y prisioneros; lo que dejaba abierto el camino hacia Valencia a las tropas de Felipe de Anjou.

Una de las principales consecuencias de la Batalla de Almansa fue la promulgación del Decreto de Nueva Planta, que arrebató al Reino de Valencia los fueros y privilegios de los que disponía, aplicándoseles, en el futuro, las leyes de Castilla. Las consecuencias de este decreto son claves para comprender las reivindicaciones valencianas en su lucha por recuperar, dos siglos y medio después, su perdida autonomía.
Almansa, hasta mediados del siglo XIX, era una ciudad subdesarrollada en el que el sector hegemónico era la agricultura, siendo la mayoría de los trabajadores jornaleros del campo en una situación de subempleo crónico. Esto se verá alterado con la implantación de una actividad industrial, favorecida por la situación estratégica, en el eje de comunicaciones que enlaza Madrid con Valencia y Alicante, y que se vio reafirmada, a mediados del XIX, con la construcción del ferrocarril. Se constata también la existencia de un contingente artesanal numeroso, en el que destaca la fabricación de calzado.
A comienzos del presente siglo, Almansa rebasa los 10.000, resalta el de los ferroviarios que en 1860 eran 118, cifra que superaba ampliamente el de ciudades como Albacete o Alicante. El tradicional campesinado pobre, va siendo sustituido por un proletariado industrial y de servicios, que dio lugar a un notable y precoz desarrollo del movimiento obrero.
En el contraste con el actual modelo de empresa de tamaño mediano-pequeño que caracteriza el sector, las primeras fábricas destacaban por su gigantismo, pero será la de Coloma la que adquiera mayor protagonismo. Así, en 1907, con más de mil obreros, se convierte en pionera del sector y una de las grandes empresas europeas; la incidencia de la Guerra Civil y de la larga posguerra, culminó con su cierre en 1954 convirtiéndose en el germen de la industria zapatera almanseña que se desarrolló en los años 60 y 70.
   

 

 

 

 

 

 

 

 

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