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GASTRONOMÍA

En la cocina almanseña se pueden degustar platos de origen valenciano, alicantino, manchego o murciano, con las características específicas que dan el empleo de los ingredientes de la tierra y el particular modo de hacer de las gentes de Almansa, dispuestas siempre a acoger lo mejor.

Los gazpachos manchegos, el plato más típico de nuestra cocina, a diferencia del andaluz, son una comida recia, elaborada con carne de caza o corral, caracoles, guíscanos, tomates, ajos y sal. La base del plato es la torta del gazpacho, que se elabora simplemente con agua y harina, y se cuece en horno de leña hasta conseguir unas piezas tiernas, de poco espesor y de gran diámetro.

En una olla se cuecen los trozos de carne junto con el resto de los ingredientes. Cocida la carne, se coloca el caldo en una sartén echando las tortas que se han espizcado (desmenuzado) previamente, cociéndolas sobre un buen fuego de leña y removiendo constantemente con un cucharón. Una vez en su punto, tiernos y jugosos, se sirven los gazpachos y la carne sobre las tortas que quedaron sin espizcar, y que se han dispuesto sobre la mesa a modo de gran fuente central para todos los comensales.
Al final de la comida se pueden degustar los excelentes postres de la tierra de entre los que hay que destacar las Delicias de Almansa, de merecida fama ya que a finales del pasado siglo se suministraban habitualmente a la Casa Real.
De estos y muchos platos más, podrá disfrutar el viajero avispado adentrándose en los restaurantes de Almansa, donde, además de bien comer, recibirá un trato afable y agradable.
En cuanto a los vinos de la zona diremos que la Denominación de Origen, Almansa, agrupa a los municipios de Chinchilla, Hoya Gonzalo, Pétrola, Corral Rubio, Bonete, Higueruela, Alpera y Almansa y produce 250.000 hectolitros de vino, de los que más del 80% corresponde a los caldos embotellados, una buena parte de los cuales se destinan a la exportación. El Consejo Regulador controla la calidad de origen, elaboración, envejecimiento, embotellamiento estableciendo la crianza mínima obligatoria en dos años, debiendo transcurrir uno de ellos en barricas de roble.
Posteriormente, el vino es embotellado y almacenado en posición invertida, con lo que se mantiene el tapón de corcho permanentemente húmedo, evitando que pueda entrar oxigeno en la botella.
Esta comarca es un enclave privilegiado para el vino. Situada entre el Levante y La Mancha, sus suelos son calizos, de textura media y poca materia orgánica lo que provoca que los vinos que se obtienen en sus vides sean de extraordinaria finura. El clima, muy atemperado, con veranos muy calurosos y otoños e inviernos muy fríos, facilita una perfecta maduración de la uva en verano, consiguiendo un alto grado de azúcar, y que en el frío otoño, periodo de fermentación, haga que no se desprendan en demasía los productos volátiles y aromáticos aportados por la uva. Las escasas lluvias ocasionan una mayor concentración de los azucares en la uva y, como consecuencia, vinos de elevado grado.
Los caldos, una vez elaborados, poseen un grado alcohólico moderado, son secos y suaves, de color rubí intenso y mucho cuerpo, excelentes para platos de caza.

 

 

 

 

 

 

 

 

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