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ARTE
El Castillo define la silueta de la ciudad se mire desde donde se mire y se ha de recorrer en todo su perímetro para no perder ninguna de sus perspectivas. Sobre la originaria construcción árabe, el Infante Don Juan Manuel levantó su fortaleza en la primera mitad del siglo XIV, con la participación del municipio, dándole al Castillo su actual fisonomía. En sus muros se pueden observar los escudos de armas de Don Juan Pacheco, uno de los últimos Señores del Marquesado de Villena.
De todo el conjunto destaca, perfectamente encajada en los estratos rocosos que le sirven de soporte, la Torre del Homenaje por sus bóvedas de crucería gótica, por su extraordinaria escalera de caracol de elementos góticos que da acceso a la terraza del torreón y por la ventana que mira al flanco sur de perfil claramente musulmán.
La visita al Castillo debe ser ante todo pausada, deteniéndose en descubrir todos sus rincones y dejando volar la imaginación que nos transportará a un pasado lleno de historia.A los pies del Castillo, en la Plaza de Santa María, se sitúa la Iglesia de la Asunción, cuya construcción se inició en el siglo VXI. El edificio, de estilo gótico, cuenta con una nave única y capillas laterales entre los contrafuertes.
De la primitiva iglesia sólo se conservan las capillas laterales con bóvedas de crucería. La portada, de concepción renacentista, aparece bajo un amplio arco, estructurada en dos cuerpos; en el superior se representa labrado el tema de la Asunción y en el inferior, el de mayor calidad, el de la Anunciación. Se plantea la fachada a la manera vandelviresca: con dos cuerpos flanqueados por parejas de columnas sobre alto pedestal común y hornacinas superpuestas.
En el siglo XVIII se levanta su original y única torre de ladrillo visto con perfil barroco y la portada de la capilla de la comunión, fechada entre 1768 y en la que aparecen características rocallas. Tras el hundimiento de la nave en 1784, se encarga la obra de remodelación a Bartolomé Rivelles que entre 1789 y 1805 da forma a un interior neoclásico con cabecera semicircular de columnas corintias de aire muy francés que recuerda a la Capilla Real de Versalles.
La Casa Grande, o Palacio de los Condes de Cirat, es una obra manierista de la segunda mitad del siglo XVI, con decoración inspirada en los trabajos del arquitecto y escultor jienense Francisco del Castillo. La fachada es de dos cuerpos, con columnas fajadas y almohadilladas en alternancia con gran influencia de la arquitectura italiana; el primer cuerpo enmarca la puerta, y el segundo lo componen un escudo sostenido por niños y dos grandes figuras toscamente talladas, todo ello rematado por un frontón triangular, en el que se sitúa la figura de Escipión, símbolo del héroe con el que quería entroncar su primer propietario. La decoración se prolonga a los balcones laterales, bajo los que aparecen cartelas manieristas.
El patio, de planta cuadrada y tres arcos por frente sostenidos por columnas jónicas en los dos pisos, presenta como elemento decorativo en las enjutas, escudos con los mismos motivos que aparecen en la fachada. Después de su restauración en 1996 se inauguró como nueva sede del Ayuntamiento.
Conviene adentrarse en la calle Aragón donde se levanta la Casa de los Enríquez de Navarra, de bella fachada de piedra labrada, y la Casa de los Marqueses de Montortal, levantada en torno a un bello patio y en cuyo exterior destacan sus rejerías sencillas.
Esta última casa se abre a la recoleta y bella Plaza de San Agustín, que delimita también el edificio del antiguo Pósito, hoy Casa de la Cultura, del que sólo se mantiene la fachada, y el Convento de las Agustinas, fundado en el siglo XVII, al que en el 1704 se le añadió una iglesia debida a Juan Fauquet. Ésta, de una sola nave, con capillas laterales entre contrafuertes, coro alto en los pies de la nave, crucero con cúpula y cabecera plana, tiene lo más singular del conjunto en su fachada, en cuya portada aparecen dos columnas salomónicas sobre pedestales que sostienen un entablamiento quebrado con un gran florón central y un alto-relieve de temática eucarística enmarcado en pilastras cajeadas-esviada. En la clausura se conserva el busto de una dolorosa y un Niño Jesús de 1801, atribuida a Roque López.
En las faldas del Castillo, rodeándolo, se desarrolla la antigua trama urbana, claramente visible en algunas calles con nombres altamente sugerentes como calle del "Castillo", "del Moro" o de la "Luna". Frente a éste núcleo, al fondo de la calle Pascual María Cuenca, se levanta la Capilla del Rosario, edificio de arquitectura popular que da acceso a las calles Morería y Callejita, restos del antiguo barrio musulmán.
La calle del Campo nos llevará directamente hasta el edificio de la Lonja, antiguo Ayuntamiento, de estilo neoclásico construido en 1800, presenta una galería porticada de sobrio diseño conocida popularmente como "El Pasaje". Frente a él, la Torre del Reloj con escudo rococó de la ciudad de silueta y decoración neoclásica.
Junto al jardín de la Glorieta, se levanta el Convento de los Franciscanos que, construido entre los siglos XVII y XVIII, consta de una sobria iglesia con claustro exterior, de la que es de destacar la capilla que se abre a uno de los lados con un zócalo de azulejos valencianos del XVIII. Al otro lado del Castillo, se conserva la Ermita de San Blas, del siglo XVIII, que presenta una rica decoración de yeserías barrocas, de gran belleza. Actualmente alberga en su interior la Oficina de Información y Turismo Local. (Link a turismo) Aunque esto no es todo lo que Almansa puede ofrecer, porque no podemos olvidar que sus alrededores poseen otros muchos atractivos. De un gran interés resulta el Pantano y El Santuario de Nuestra Señora de Belén, de cuyo conjunto cabe destacar la Iglesia Ermita y en la arquitectura rural destacamos la "Torre Grande", el palacete rural de Santa Rosa o el cuco de los Garganiches. (Link a turismo)

 

 

 

 

 

 

 

 

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