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    Algemesí:

 

HISTORIA
El origen del nombre de esta ciudad, Algemesí, plantea algunos problemas. Según los arabistas Ribera, Zabalza y Sanchís Guarner, es probable que provenga del propietario de la antigua alquería. Pero si nos guiamos por la fonética, el fonema "g" puede haber derivado de: "jacme", "hamsa" (número cinco en árabe), "gemis", o hasta incluso se puede relacionar con "al-gems", lugar alejado.
Este nombre aparece por primera vez de forma oficial en 1244, en el "Libro de Repartos" de Jaime I. Se trataba, por entonces, de una pequeña alquería que se incorporaría al término de Alzira, de la que dependía en todos los aspectos jurídicos y fiscales. A partir de la Reconquista, dos son los hechos que destacan en el desarrollo de este municipio.
Por una parte, la construcción de una obra de ingeniería hidráulica, el "sifón", en el rio Magro, que permitía el paso de las aguas de la acequia real en su margen izquierdo y facilitaba la transformación de las tierras y la ampliación del regadío.
Por otro lado, se creó una parroquia propia independiente. Esta comunidad servirá de núcleo aglutinador y dinámico, que también favorecerá el crecimiento de la producción de su amplio regadío.
Algemesí, junto con Alzira, participa en movimientos de hermanamiento y ambas economías se verán afectadas. Pero, en cambio, lo que prácticamente no afectará a Algemesí va a ser la expulsión de los moriscos, ya que éste era un núcleo de cristianos viejos.
La expansión generalizada de los siglos XV y XVI fomentará el movimiento que pretendía la segregación de Alzira. Ésta se logrará en 1574 cuando Felipe II otorga a la ciudad el título de Universidad. La total soberanía jurídica la conseguirán los habitantes de este municipio en 1608, con la concesión del título de Villa Real. Esta nueva categoría jurídica le confiere los derechos necesarios para incorporarse el Señorío de Cotes en 1620. Esta incorporación de casi mil hectáreas facilita la expansión con nuevas tierras y aumenta las posibilidades económicas.
Del optimismo se pasa a una grave situación económica. A la crisis general del siglo XVII, se le unen las consecuencias del fuerte endeudamiento en que se ve sumergido el Consejo Municipal, a causa de los grandes gastos ocasionados por la separación de Alzira y las necesidades que ello comporta: 16.000 ducados para el título de Universidad y Villa Real; la construcción de infraestructura necesaria, como la Casa de la Vila; la nueva iglesia de San Jaume; la Casa Abadía; la sustitución del retablo del Altar Mayor, que fue encargado al pintor del momento, Ribalta; la construcción del campanario; la compra de Cotes, etc. Todos los gastos corren a cargo del Consejo del Municipio, constituido por los propios vecinos, que ven hipotecadas todas sus propiedades.
La crisis comienza a remitir a finales del siglo XVI, al revitalizarse del comercio, gracias a la expansión de la producción de morera y la gran producción de seda. En el siglo XVII el arroz permite utilizar las zonas más bajas del término; se drenan y canalizan las aguas y se convertirá en el nuevo motor de la expansión económica, por la producción y por el trabajo que va a significar la reordenación del regadío.
Algemesí ha sido hasta los años 1960-70 un pueblo eminentemente agrícola, con la ventaja de ser un término de regadío, gracias a la prolongación a comienzos de 1770 de la acequia real. Este hecho y la posterior incorporación del Señorío de Pardines, consecuencia de la Revolución Liberal, le permitirá ampliar el término municipal en una 4.500 hectáreas.
En los siglos XVIII y XIX, la ampliación del regadío, las nuevas tierras de Cotes y Pardines y la construcción del ferrocarril Valencia-Jávea, facilitará la adaptación a nuevos cultivos de huerta, cacahuete y de naranjos; de este modo se superan momentos de crisis provenientes del comercio de seda. Era una trilogía perfecta, arroz, huerta y naranjos, que ha perdurado casi hasta nuestros días.
El fuerte crecimiento vegetativo y la atracción que el trabajo agrícola ejercía, convierten a este lugar en un foco que atrae a numerosos emigrantes rurales de Cuenca, Albacete, Ciudad Real y Jaén. En la actualidad, el municipio conserva una fuerte fisonomía agraria, pero el sector servicios supera en ocupación laboral al agrario y al industrial.

 

 

 

 

 

 

 

 

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