| HISTORIA |
| Villarrobledo
es una típica ciudad manchega que, antes de su fundación, perteneció
administrativamente a la poderosa villa de Alcaraz, bajo la denominación
de Villarejo de San Nicolás. Hacia 1292, y por una serie de conflictos
con la vecina localidad de Socuéllamos, Juan Martínez de la Plaza
y siete familiares y amigos cambian de ubicación junto a un espeso
robledal que daría nombre al lugar: Robledo o Robledillo. |
| Hacia
1298, setenta y cuatro vecinos, con su capellán al frente, abandonan
definitivamente el Villarejo de San Nicolás para asentarse en la nueva
aldea y años más tarde y tras una importante eclosión demográfica
comienzan a levantar así la ermita de San Sebastián y la de San Cristóbal,
posteriormente de Santa María. Hacia 1407, Juan II concede los privilegios
de villa al Robledillo. Este mismo rey cede la Villa del Robledo a
Don Rodrigo Manrique, meaestre de la orden de Santiago, quien lo vendería
a Don Juan Pacheco, marqués de Villena. |
| Construyeron
la iglesia de Santa Quiteria, más tarde convento franciscano y elevan
la parroquia de San Cristóbal, entonces bajo la advocación de Santa
María. Hacia 1475 Villarrobledo cuenta con 4.000 habitantes y avanza
en la construcción de las ermitas de San Ildefonso, San Antón, Virgen
de la Caridad, Santa Ana, La Soledad y el Hospital (más tarde San
Bernardo). |
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Durante las turbulencias de la Guerra de Sucesión por la Corona de
Castilla se inicia una revuelta contra el marqués de Villena a favor
de los Reyes Católicos. Hacia 1476, reducido a la Real Corona gran
parte del marquesado, los Reyes Católicos conceden definitivamente
el villazgo con su término a este lugar, que pasaría a llamarse Villa-Robledo
de la Vega, denominación que subsistirá hasta avanzado el siglo XVIII.
Durante el siglo XVI Villarrobledo ofrece un notable desarrollo social
y económico, así como la ampliación de su término municipal, uno de
los más extensos de España. En 1836 tuvo lugar la llamada Batalla
de Villarrobledo, entre carlistas y liberales en la que vencieron
las tropas isabelinas dirigidas por los generales Diego de León y
Alaix frente a los generales Cabrera y Gómez. |
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